Les vamos a romper 8 mitos sobre el autismo que ya es momento de dejar de creer y es que al parecer todo el mundo cree que es una enfermendad y ¡cero hijas! Tomen nota.
Ok, seguro han escuchado algo sobre el autismo, pero… ¿qué tanto es cierto y qué tanto es leyenda urbana? En México, aún hay mucha desinformación sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA), y eso no solo genera confusión, sino que también afecta la inclusión y los derechos de las personas autistas.
Mitos sobre el autismo
Así que, spoiler alert, hoy venimos a desmentir esos mitos sobre el autismo. Porque sí, es parte de la diversidad humana y es importante entenderlo bien.
Mito #1: “El autismo es una enfermedad”
Realidad: No, el autismo no es una enfermedad. No es algo que se “contagie” ni algo que tenga “cura” porque, adivinen… ¡no es una gripe! El autismo es un trastorno del neurodesarrollo, lo que significa que el cerebro de una persona autista funciona de manera diferente.
Piensen en los sistemas operativos de los celulares: algunos usan iOS y otros Android, pero ambos sirven y hacen cosas increíbles. Así pasa con el autismo: no es un error, solo es otra forma de ser.
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Mito #2: “Las vacunas causan autismo”
Realidad: Este mito es tan falso que ya deberíamos considerarlo peli de Disney. Aquí les dejamos unas teorías de conspiración que hablan de esto.
El autismo es una condición con origen multifactorial, lo que significa que hay muchos elementos genéticos y ambientales involucrados. Pero NO, las vacunas no son uno de ellos. La ciencia ya lo ha comprobado mil veces. No caigan en la desinformación y sigan vacunando a los niños, por favor.
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Mito #3: “Las personas autistas no sienten emociones”
Realidad: ¡Totalmente falso! Claro que sienten emociones, y muchas veces con más intensidad que las personas neurotípicas.
El tema es que pueden expresarlas de manera diferente. Mientras algunos pueden ser muy efusivos, otros pueden ser más reservados o no mostrar sus emociones de la forma en que estamos acostumbrados. Pero de que sienten, sienten.
Decir que las personas autistas no tienen emociones es como decir que si alguien no llora en el cine, no le gustó la película. Cada quien expresa las cosas como puede.
Mito #4: “Las personas con autismo no pueden comunicarse”
Realidad: No todas las personas autistas se comunican con palabras, pero eso no significa que no tengan nada que decir.
Algunas usan lenguaje verbal, otras se apoyan en dispositivos electrónicos, pictogramas o lenguaje de señas. Hay muchas formas de comunicarse, y todas son válidas. Así que, en lugar de asumir que alguien no entiende solo porque no habla, intentemos aprender su forma de comunicación.
Mito #5: “Todas las personas autistas son genios”
Realidad: Sí, algunas personas autistas tienen habilidades extraordinarias en áreas como matemáticas, música o memoria, pero no todos son un “Sheldon Cooper” en potencia.
El autismo es un espectro, y cada persona es diferente. Algunos pueden tener talentos específicos, otros pueden necesitar más apoyo en ciertas áreas. Poner la expectativa de que todas las personas autistas deben ser súper dotadas es como pensar que todas las personas altas juegan básquetbol profesional.
Mito #6: “Las personas con autismo prefieren estar solas”
Realidad: No es que quieran estar solos, sino que la interacción social puede ser un reto dependiendo de cada caso.
Algunas personas autistas disfrutan la compañía, pero en un ambiente más controlado o con dinámicas diferentes. Otras pueden sentirse abrumadas en reuniones grandes, pero eso no significa que no quieran tener amigos o ser parte de algo. En vez de asumir que no les interesa socializar, intentemos incluirlos de maneras que les hagan sentir cómodos.
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Mito #7: “El autismo solo afecta a los niños”
Realidad: Nope. El autismo no desaparece con la edad.
El problema es que muchos adultos nunca fueron diagnosticados porque antes había menos información sobre el tema. Así que sí, hay adolescentes y adultos autistas que tal vez han pasado toda su vida sin saberlo. Por eso es tan importante la concienciación y el diagnóstico temprano.
Mito #8: “Las personas autistas no pueden llevar una vida independiente”
Realidad: Muchas personas autistas llevan vidas totalmente independientes, trabajan, estudian, tienen relaciones y hacen lo mismo que cualquier otra persona.
Lo que realmente marca la diferencia es el apoyo y las oportunidades que reciban desde pequeños. Si crecen en un entorno que los entienda y les brinde herramientas, pueden lograr lo mismo que una persona neurotípica.
Entonces, ¿qué podemos hacer?
Ahora que ya desmentimos estos mitos, es hora de pasar a la acción. Aquí algunas cosas que podemos hacer para ser más inclusivos con las personas autistas:
- Informarnos: leer, investigar y escuchar a la comunidad autista.
- Respetar la forma de comunicarse de cada persona: no obligar a alguien a expresarse como nosotros queremos.
- Evitar comentarios y actitudes capacitistas: frases como “pareces autista” como insulto, están fuera de lugar.
- Incluir en vez de excluir: si conoces a alguien con autismo, busca maneras de integrarlo en actividades en las que se sienta cómodo.
Recordar que el autismo no es una enfermedad, sino una forma distinta de ver el mundo. El autismo es parte de la diversidad humana, y entenderlo nos hace mejores como sociedad. Así que ya saben, menos mitos y más inclusión.
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